Publicado el 22/07/2025 en Noticias Locales
El clima laboral en los campos agrícolas de Estados Unidos se ha tornado hostil y alarmante, según una contundente denuncia realizada por uno de los principales sindicatos del sector. La organización acusó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de estar llevando a cabo operativos de detención que califican como “secuestros sistemáticos” contra trabajadores migrantes.
La denuncia se basa en decenas de redadas que han ocurrido en las últimas semanas en estados como California, Oregón, Washington y Texas, donde agentes del ICE han ingresado a granjas, empacadoras y viviendas sin órdenes judiciales visibles, deteniendo a cientos de trabajadores sin antecedentes penales ni procesos de deportación activos.
El sindicato señala que estas acciones han generado un “estado de pánico” entre las comunidades agrícolas, obligando a muchos trabajadores a esconderse o abandonar sus labores, lo que está empezando a afectar la cadena de producción alimentaria del país. “No están aplicando la ley, están sembrando el terror”, declaró uno de los voceros sindicales en rueda de prensa.
Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en el condado de Ventura, California, donde una redada masiva terminó con decenas de arrestos. Videos grabados por testigos muestran a agentes persiguiendo a trabajadores en los campos, sin identificarse plenamente ni leer derechos a los detenidos. Las imágenes generaron indignación y protestas espontáneas en la zona.
En Oregón, la detención de un gerente de viñedo conocido por su activismo laboral encendió aún más las alarmas. El hombre fue trasladado a más de 1.500 millas de su lugar de residencia sin informar a su familia ni permitirle contacto con un abogado durante varios días. La comunidad vinícola local ha calificado el hecho como “inhumano” y “arbitrario”.
El sindicato también denunció el caso de Alfredo “Lelo” Juárez Zeferino, activista y organizador comunitario en el estado de Washington, quien fue arrestado en una redada sin motivos aparentes. Según sus compañeros, su detención tiene una clara motivación política: silenciar su lucha por condiciones laborales dignas en el sector agrícola.
Estas acciones coinciden con una política migratoria cada vez más agresiva promovida por la administración Trump, que ha elevado las cuotas de detención diarias a cifras récord. Documentos internos filtrados indican que ICE estaría priorizando operativos en zonas agrícolas debido a la “alta densidad de migrantes”, lo que ha sido duramente criticado por organizaciones de derechos humanos.
Desde ICE, se ha defendido la legalidad de los operativos, asegurando que se enfocan únicamente en personas con órdenes de deportación o antecedentes criminales. No obstante, múltiples informes indican que muchas de las personas arrestadas no estaban en ninguna base de datos judicial o eran ciudadanos con residencia legal.
Grupos defensores de migrantes han calificado estas prácticas como “terrorismo institucional” y “secuestro bajo uniforme”, y exigen al Congreso una investigación inmediata sobre las tácticas utilizadas por ICE. También han solicitado que se frene cualquier incentivo económico o logístico a este tipo de operaciones hasta que se garantice el respeto pleno de los derechos civiles y laborales.
Mientras tanto, el temor se ha instalado entre los trabajadores del campo. Muchos han dejado sus empleos, temerosos de salir incluso a comprar comida o llevar a sus hijos a la escuela. En estados donde la agricultura depende en más del 70 % de mano de obra migrante, los efectos ya comienzan a notarse con cultivos abandonados y cosechas sin recolectar.
La denuncia del sindicato ha puesto sobre la mesa una verdad incómoda: en el corazón del sistema alimentario de Estados Unidos, quienes siembran y cosechan están siendo tratados no como trabajadores, sino como criminales. Una realidad que, de no cambiar, amenaza con una crisis laboral, ética y social de gran magnitud.