Publicado el 11/06/2025 en Latinoamérica
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, desmintió categóricamente las recientes acusaciones que la vinculan con las protestas violentas registradas en Los Ángeles, asegurando que se trata de una campaña de desinformación sin fundamentos. Las declaraciones se produjeron tras que medios conservadores en Estados Unidos y algunas figuras políticas vincularan su imagen a las manifestaciones proinmigrantes que derivaron en enfrentamientos con la policía.
Durante una rueda de prensa ofrecida en Palacio Nacional, Sheinbaum calificó como “absurdas y malintencionadas” las versiones que sugieren que su gobierno o ella misma habrían alentado disturbios en territorio estadounidense. “Nuestro compromiso es con la paz y con el respeto a la soberanía de otros países. No hay ni habrá injerencia de México en asuntos internos de Estados Unidos”, afirmó con firmeza.
Las protestas en cuestión, que estallaron la semana pasada en distintos puntos de Los Ángeles, se originaron por la indignación ante redadas migratorias y políticas consideradas discriminatorias por organizaciones de derechos humanos. Si bien muchas de las marchas fueron pacíficas, algunos incidentes aislados terminaron en violencia, arrestos y daños a la propiedad, lo que dio pie a la narrativa de supuesta influencia extranjera.
Desde Washington, algunos sectores republicanos sugirieron investigar la supuesta conexión con actores extranjeros, entre ellos, el nuevo gobierno mexicano. Estas insinuaciones fueron respaldadas por publicaciones en redes sociales que mostraban pancartas con el rostro de Sheinbaum en las movilizaciones, aunque sin pruebas de una relación directa.
La presidenta mexicana aseguró que dichas imágenes están siendo manipuladas con fines políticos y que su gobierno ha solicitado a la cancillería mexicana monitorear el uso indebido de símbolos patrios o figuras oficiales en protestas en el extranjero. También reiteró que la prioridad de su administración en política exterior es construir una relación basada en el diálogo y la cooperación con Estados Unidos.
El gobierno mexicano también recordó que la comunidad migrante tiene el derecho a manifestarse, siempre que lo haga dentro del marco legal y sin recurrir a la violencia. “No podemos ser responsables de lo que ciudadanos libres hagan en otros países, especialmente cuando no hay pruebas de vínculos con nuestro gobierno”, agregó Sheinbaum.
Por su parte, el Consulado de México en Los Ángeles emitió un comunicado aclarando que no tuvo ningún tipo de participación en los hechos y reiteró su compromiso de apoyar a la comunidad mexicana respetando las leyes locales.
Analistas políticos señalan que las acusaciones contra la presidenta podrían estar motivadas por tensiones preelectorales en Estados Unidos, donde el tema migratorio vuelve a ocupar un lugar central en el debate político. Algunos incluso advierten que estos señalamientos buscan debilitar la imagen de una mandataria recién electa, con amplio respaldo popular en México.
Claudia Sheinbaum asumió el cargo el pasado 1 de octubre, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir los destinos del país. Su gobierno ha sido enfático en fortalecer las relaciones bilaterales, aunque sin dejar de defender los derechos de los mexicanos en el exterior.
Las protestas continúan en algunas ciudades estadounidenses, mientras la Casa Blanca no ha emitido comentarios oficiales sobre las acusaciones contra la presidenta mexicana. En tanto, el gobierno de Sheinbaum reafirma su posición: “Ni promovemos, ni justificamos la violencia. México apuesta por la paz”.