Publicado el 21/05/2025 en Entretenimiento Ecuador
Roberto Manrique, uno de los rostros más reconocidos de las telenovelas latinoamericanas, ha dado un giro inesperado pero poderoso: dejar atrás su faceta como galán de pantalla para convertirse en un activista comprometido con la defensa del planeta. Su nueva vida no tiene cámaras ni libretos, pero sí una causa que lo mueve con más fuerza que nunca: proteger el medioambiente.
Lejos de la ficción, Manrique ha hecho de la realidad su principal escenario. A través de iniciativas sostenibles, campañas de educación ecológica y presencia en territorios afectados por la crisis ambiental, ha logrado posicionarse como una voz clave en la lucha por la conservación de los ecosistemas, especialmente en su natal Ecuador.
El actor ha sabido capitalizar su influencia mediática para poner el foco en temas que rara vez ocupan titulares: deforestación, contaminación de ríos, crisis hídrica, y derechos de comunidades ancestrales. Con su carisma intacto, ahora lo vemos en selvas y foros climáticos, sembrando conciencia en lugar de interpretar personajes.
“Elegí cambiar los aplausos por la acción”, ha dicho en entrevistas recientes, con una convicción que ha conquistado tanto a sus antiguos fanáticos como a nuevas audiencias comprometidas con causas sociales. Su mensaje no solo es ambientalista, también es humano: invita a reconectar con lo esencial, a vivir en armonía con la naturaleza y a cuestionar el consumo desmedido.
Desde su campaña Despierta Ecuador hasta colaboraciones con movimientos indígenas y organizaciones internacionales, Manrique no se limita a publicar desde su celular. Va al terreno, se involucra, escucha y actúa. Ha convertido su fama en un megáfono para amplificar las voces de quienes históricamente han sido ignorados en las decisiones ambientales.
Lo más impactante es la coherencia entre lo que dice y lo que hace. Renunció a contratos millonarios en televisión para dedicarse de lleno a este nuevo propósito. No busca ser el protagonista de una causa: busca ser parte del cambio colectivo. En sus redes, comparte desde acciones personales hasta denuncias puntuales contra quienes afectan el entorno natural.
El giro de Roberto Manrique representa una nueva narrativa en el mundo del espectáculo: la del artista que trasciende la pantalla para transformarse en agente de cambio. Y en tiempos de crisis climática, esa es la historia que el mundo necesita ver y compartir.