Publicado el 05/02/2026 en Latinoamérica
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó una de sus críticas más contundentes al sistema interamericano al proponer una reforma profunda de la Organización de los Estados Americanos durante un discurso pronunciado en Washington. Para el mandatario, el organismo “simplemente no tiene razón de ser” en su forma actual.
Petro sostuvo que la OEA ha perdido legitimidad y capacidad de respuesta frente a los desafíos políticos y sociales de la región. Según su visión, la organización no ha logrado cumplir el rol para el que fue creada y, en algunos casos, ha profundizado tensiones en lugar de contribuir a resolverlas.
En su intervención, el presidente colombiano planteó que América Latina necesita un nuevo marco de integración, más autónomo y menos condicionado por intereses externos. Afirmó que el continente requiere instituciones que reflejen su diversidad política y social, y que actúen como espacios reales de diálogo y cooperación.
El mandatario cuestionó la credibilidad de los mecanismos actuales de la OEA para la defensa de la democracia y los derechos humanos, señalando que han sido aplicados de forma desigual. En ese sentido, insistió en que una reforma no puede ser superficial, sino estructural, o incluso dar paso a un nuevo organismo regional.
Las declaraciones generaron reacciones inmediatas en el ámbito diplomático. Mientras algunos sectores valoraron el planteamiento como una invitación a repensar la integración regional, otros advirtieron que una postura tan frontal podría tensar las relaciones con países que siguen respaldando a la OEA como foro central del hemisferio.
Petro también hizo énfasis en la necesidad de que América Latina fortalezca su voz propia en el escenario global, sin depender exclusivamente de estructuras heredadas de la Guerra Fría. A su juicio, los cambios políticos y sociales del siglo XXI exigen instituciones acordes a una nueva realidad.
El discurso se inscribe en una línea crítica que el presidente colombiano ha mantenido desde el inicio de su mandato, especialmente frente a organismos multilaterales que, según él, no representan de manera equitativa a los países del sur global.
Analistas interpretan el mensaje como un llamado a abrir un debate regional de largo alcance, que podría redefinir el papel de la OEA o impulsar alternativas de integración continental. Sin embargo, advierten que cualquier cambio profundo requerirá consensos complejos entre gobiernos con visiones muy distintas.
Con su intervención en Washington, Petro volvió a posicionar a Colombia en el centro de la discusión sobre el futuro de las instituciones regionales, dejando claro que, para su gobierno, el statu quo ya no es una opción viable.