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Ozzy Osbourne: el rugido eterno que fundó el heavy metal

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Publicado el 23/07/2025 en Entretenimiento

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Ozzy Osbourne ha muerto a los 76 años, pero su legado retumbará mientras haya una guitarra distorsionada y una voz que grite desde el alma. Conocido como el “Príncipe de las Tinieblas”, fue mucho más que un cantante: fue una fuerza transformadora que inventó, definió y expandió los límites del heavy metal.


Nacido en Birmingham, Inglaterra, en 1948, John Michael Osbourne creció en un entorno obrero donde la música se convirtió en su vía de escape. En 1969, junto a Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, fundó Black Sabbath, una banda que cambiaría para siempre la historia del rock. Sus letras sombrías, riffs demoledores y atmósferas oscuras se alejaban de la psicodelia y el optimismo hippie, para dar forma a un nuevo género: el heavy metal.


Con álbumes como Paranoid, Master of Reality y Vol. 4, Black Sabbath consolidó su influencia global. Ozzy, con su particular timbre vocal y su actitud impredecible, se convirtió en la cara visible del metal naciente. Pero no todo fue gloria: en 1979 fue expulsado del grupo por sus problemas con el alcohol y las drogas, iniciando así una segunda vida artística que terminaría por coronarlo como leyenda.


Lejos de apagarse, su carrera como solista floreció con el lanzamiento de Blizzard of Ozz en 1980. Aquel disco —con himnos como Crazy Train y Mr. Crowley— lo devolvió a la cima, acompañado por el joven prodigio Randy Rhoads. A lo largo de los años, su banda fue una incubadora de talentos: guitarristas como Jake E. Lee y Zakk Wylde forjaron su nombre junto a él.


Pero Ozzy fue mucho más que música. Su figura se volvió culturalmente omnipresente. En los años 2000, protagonizó el reality show The Osbournes, mostrando al mundo su vida familiar caótica y entrañable. Su humor ácido, su torpeza adorable y su capacidad para reírse de sí mismo lo convirtieron en una figura querida incluso por quienes no eran fanáticos del metal.


Fue el impulsor de Ozzfest, un festival que sirvió como trampolín para decenas de bandas emergentes de metal y rock alternativo. Allí se le vio compartir escenario con viejos compañeros, nuevos talentos y miles de fanáticos que lo aclamaban como una figura mítica.


En 2024 fue incluido por segunda vez en el Salón de la Fama del Rock and Roll, esta vez como solista, luego de haber ingresado como miembro de Black Sabbath en 2006. Su carrera fue celebrada por artistas de todos los géneros, desde Metallica hasta Post Malone, que lo consideraban una influencia vital.


A pesar de sus numerosas batallas con la salud —incluyendo Parkinson, lesiones físicas y años de desgaste por excesos—, Ozzy nunca dejó de luchar. Su último concierto, celebrado en julio de 2025 en Birmingham, fue una despedida emotiva. Sentado en una silla de ruedas, acompañado de sus compañeros originales de Sabbath, demostró que su fuego seguía intacto, aun si su cuerpo ya no podía contenerlo.


Murió el 22 de julio de 2025, rodeado de su familia. Su esposa y mánager, Sharon Osbourne, confirmó que falleció en paz, agradecido con la vida, los fans y el rock. En una de sus últimas entrevistas, dijo: “Quiero que me recuerden como alguien que nunca se rindió, ni siquiera cuando todos pensaban que debía hacerlo”.


Hoy, el mundo del rock despide a uno de sus fundadores con guitarras en alto. El eco de su voz sigue vibrando en los estadios, en los discos, en las almas de quienes encontraron libertad en su locura y verdad en su grito.


Ozzy no se ha ido. Solo está tocando en un escenario más grande.

Etiquetas: Ozzy OsbourneBlack Sabbathheavy metalleyenda del rockBlizzard of Ozz

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