Publicado el 22/05/2025 en General
Los Hermanos Musulmanes, uno de los movimientos islamistas más influyentes del mundo árabe, han vivido una historia marcada por la expansión política, la represión violenta y el exilio. Fundados en 1928 por Hasan al-Banna en Egipto, su ideología mezcla religión, política y activismo social, con la aspiración de establecer gobiernos regidos por la ley islámica.
Durante décadas, el movimiento osciló entre la clandestinidad y la legalidad, enfrentando la represión de distintos gobiernos egipcios. Sin embargo, tras la caída de Hosni Mubarak durante la Primavera Árabe, lograron un ascenso sin precedentes. En 2012, el líder del Partido Libertad y Justicia —brazo político del movimiento— Mohamed Morsi, fue elegido presidente de Egipto.
El gobierno de Morsi fue breve pero turbulento. En menos de un año enfrentó acusaciones de autoritarismo, intentos de islamizar la constitución y una creciente oposición social. Las calles egipcias se llenaron de protestas, y en julio de 2013, el entonces general Abdel Fattah al-Sisi lideró un golpe militar que derrocó a Morsi, disolvió el parlamento y suspendió la constitución.
Lo que siguió fue una represión masiva. La organización fue declarada ilegal, miles de sus miembros encarcelados o ejecutados, y decenas de líderes huyeron al exilio en países como Turquía, Qatar y el Reino Unido. Egipto, junto con naciones como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, los declaró grupo terrorista, limitando aún más sus operaciones internacionales.
A pesar de la persecución, los Hermanos Musulmanes siguen siendo una referencia para movimientos islamistas en otras partes del mundo. Su capacidad para adaptarse al exilio, reconfigurar su discurso y conectar con causas sociales les ha permitido sobrevivir, aunque divididos y debilitados.
En la actualidad, su influencia política en Egipto es prácticamente nula, pero su legado sigue generando debate. Mientras algunos los ven como una amenaza para la estabilidad regional, otros los consideran una voz legítima dentro del islam político contemporáneo.
El ascenso y caída de los Hermanos Musulmanes simboliza el desafío que enfrentan los movimientos religiosos al ingresar en la arena política: entre la promesa del cambio y el riesgo de la represión, su historia continúa siendo un reflejo del pulso entre poder, fe y democracia en el mundo árabe.