Publicado el 30/05/2025 en Política Ecuador
El gobierno de Ecuador ha dado un paso firme en su lucha contra el crimen organizado con la presentación de la “Ley de Solidaridad Nacional”, una propuesta legislativa que busca desarticular las redes financieras que sostienen las economías criminales en el país. Esta iniciativa, impulsada por el presidente Daniel Noboa, se ha convertido en una de las principales apuestas del Ejecutivo en materia de seguridad y ya ha sido aprobada en comisión para su primer debate en la Asamblea Nacional.
Las economías criminales abarcan actividades ilícitas como el narcotráfico, el lavado de dinero, la minería ilegal, el tráfico de armas y la trata de personas. Estas estructuras no solo generan enormes ingresos ilegales, sino que también corrompen instituciones, financian la violencia y debilitan el estado de derecho en diversas regiones del país.
El nuevo proyecto plantea mecanismos innovadores de colaboración entre el Estado y la empresa privada. Uno de sus puntos más llamativos es que permitirá a las compañías donar hasta un 30% del valor de su Impuesto a la Renta en insumos, equipos y bienes inmuebles destinados a fortalecer la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. Estas donaciones deberán ser aprobadas por los ministerios del Interior y de Defensa, y estarán sujetas a control por parte del Servicio de Rentas Internas (SRI).
Otro de los aspectos más debatidos de la ley es la inclusión de reformas penales que permitirían, en casos excepcionales, realizar allanamientos y detenciones sin orden judicial, siempre que se justifiquen ante un juez dentro de las siguientes 24 horas. También se propone un modelo judicial acelerado para juzgar a los miembros de organizaciones delictivas, convocando una audiencia única en un plazo máximo de 90 días.
La normativa ha generado un fuerte debate en la opinión pública. Mientras algunos sectores celebran la iniciativa como una herramienta vital frente a la creciente ola de violencia e inseguridad, otros advierten sobre los riesgos que estas medidas podrían suponer para las garantías constitucionales y los derechos humanos.
El presidente Noboa ha defendido la ley con firmeza, argumentando que el país necesita medidas excepcionales para enfrentar la grave amenaza que representan las mafias. En su discurso de investidura, ya había anunciado su intención de reducir de forma sostenida los homicidios y golpear con fuerza a las estructuras delictivas que han hecho de Ecuador uno de los países más violentos de la región.
Con el primer debate programado para los próximos días, la “Ley de Solidaridad Nacional” se perfila como una de las piezas clave del plan de seguridad del actual gobierno. Si logra ser aprobada en su totalidad, marcaría un giro decisivo en la forma en que el Estado ecuatoriano enfrenta las economías criminales, apostando por una mayor integración de esfuerzos entre los sectores público y privado.